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Declaración del teniente Fernando Correa sobre Igueriben (f. 83-84 del expediente Morales Reynoso)

TSR 51 39 081

Folio 81.

Información del Capitán DON FERNANDO CORREA....

Encontrándome con permiso en la Plaza el día 17 de julio a las 11 de la noche, recibí orden de incorporarme a la posición de Igueriben donde se encontraba destacada la compañía de mi mando cuarta del tercero y advertido en esa orden de que a las 5 de la mañana del día siguiente salía una camioneta para Oficiales en la que emprendí la marcha en compañía de los Capitanes CANALUCHE y CORCH de este Regimiento y otros oficiales de otros y en este medio llegamos a Anual a las 4 de la tarde del mismo día. Ese día no fue posible incorporarse a la posición de Igueriben por estar terminantemente prohibida la salida de Anual pues ya había ocurrido el trágico suceso de haber quedado muertos los 60 mulos del último convoy que llegó a Igueriben y haber recibido orden de incorporarse con el primer convoy que fuese y no solo con el asistente como en otras ocasiones había ido. Hasta el 19 no salió convoy en el cual fui para incorporarme y cuyo convoy regresó por no haber podido llegar. El día 21 se hizo el último esfuerzo yendo con el convoy el que suscribe cuyo convoy al llegar a la altura de la batería más adelantada, de allí no pasó. Habiendo oído el que suscribe que en ese momento el Coronel Manellas, Jefe de la Circunscripción, que al convoy le era imposible llegar y que debían organizarse dos tabores para apoyar una Compañía de Regulares en la que cada soldado debía llevar tres cantimploras de agua para ver si de esa forma podía llegar alguna a Igueriben, que era de lo que estaban más necesitados. Considerando el que suscribe un puesto de honor el ir en esa Compañía, pidió permiso al Coronel Manellas para que se le autorizara y concedido, emprendí la harcha en el Tabor de la izquierda, cuando más arreció el fuego me acerqué a una de las compañías de Regulares que se hallaba cubierta por uno de los accidentes del terreno y sosteniendo un vivo fuego con el enemigo, dicha compañía resultó ser la del Capitán Zapino que estando hablando con el que suscribe recibió un balazo quedando muerto y cuando dieron orden de retirada consiguió el que suscribe la primera loma a retaguardia donde estaba el Comandante Alfaro que era el que mandaba los Regulares y al presentarse el que suscribe al Coronel Manellas fue felicitado por dicha autoridad delante del Capitán Ayudante de este Regimiento por haber ido voluntario en la guerrilla má avanzada.
TSR 51 39 083

Folio 83.

El día 22 por la mañana, recibí orden de tomar el mando de armas de la primera del primero, para ir de protección de aguada e instrucciones del Capitán Sabater de E.M. para que cuando terminase dicha protección me incorporase a la columna y estando desempeñando dicha protección pasó el Capitán Carrasco, de Policía Indígena, que me advirtió particularmente por uno de los oficiales de la compañía de mi mando que se iba a evacuar Anual abandonando artillería, enfermos y heridos, al terminar dicha protección y cumpliendo las órdenes que llevaba volví por el camino cubierto que había cerca de la aguada a incorporarme a la Columna y al vislumbrar Anual presencié la salida desordenada de Anual en dirección a Izumar, y enterado por un soldado de que el Regimiento ya se había marchado, e iba bastante delante, continué con la fuerza llevando la compañía a mi mando, demostrando tanto los oficiales como la Tropa un espíritu elevadísimo y una disciplina admirable. Al llegar a Bentieb, encontré al Teniente Coronel Marina a quien dí las novedades, continué con la compañía a Drius, donde la entregué, con ocho desaparecidos; al día siguiente debidamente autorizado regresé a la Plaza. En dicha retirada, pude observar un espíritu excelente y una disciplina admirable como lo demuestra el haber llegado con ocho desaparecidos por haber observado las órdenes dadas. El espíritu de los oficiales observado por el que suscribe elevadísimo y acertado mereciendo especial mención el Capitán Acuña que en Bentieb quería recoger algunos elementos dispersos de Ceriñola para haberse hecho fuerte en dicha posición y el Capitán Catalán que con su serenidad y acertadas disposiciones contribuyó a que la retirada fuese menos desastrosa dando un ejemplo muy grande de valor y sangre fría y aunque el que suscribe no lo haya presenciado, le consta que el último convoy de municiones
TSR 51 39 084

Folio 84.

(Folio 84.) a Igueriben fue salvado gracias a su gestión.

Debo significar que esta declaración es el texto de la declaración jurada como testigo ante el General Picasso.

Y para que conste, expido y firmo la presente en Melilla a 20 de octubre de 1921.

(Rúbricado: Fernando Correa.)

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